El presidente de la república, José María Balcázar, tomó juramento esta tarde a Jorge Alfonso Marticorena Mendoza como nuevo titular del Ministerio de Educación (Minedu), en una ceremonia realizada en Palacio de Gobierno. El nombramiento se dio pocas horas después de la renuncia de su predecesor en el cargo.
Marticorena Mendoza, odontólogo de profesión, se desempeñaba hasta el momento como congresista de la república por la región Ica, cargo que asumió para el periodo parlamentario 2021-2026.
Visitas consecutivas a Palacio
La designación se concretó tras una mañana de intensos movimientos en la sede del Ejecutivo. Según informó el periodista Carlos Viguria a través de su cuenta en la red social X (antes Twitter), Marticorena ingresó a Palacio de Gobierno a primera hora del día para una reunión de menos de 30 minutos.
Dicho encuentro llamó la atención de la prensa debido a que el mandatario Balcázar no suele registrar citas en su agenda a tempranas horas de la mañana. Tras retirarse brevemente, el legislador retornó a la sede presidencial para asumir oficialmente la cartera de Educación.
Actualmente, Marticorena forma parte de la bancada de Alianza para el Progreso (APP), partido que mantiene un pacto de coalición legislativa con Fuerza Popular.
El nombramiento de Jorge Marticorena en Educación reaviva el debate sobre la meritocracia y los favores políticos en el aparato estatal.
Marticorena llegó al Parlamento en 2021 bajo la bandera de Perú Libre —impulsado por el arrastre electoral del entonces candidato Pedro Castillo— y con una votación minoritaria que solo alcanzó el escaño gracias a la cifra repartidora. Tiempo después, migró formalmente a las filas de Alianza para el Progreso (APP).
Para diversos sectores de la oposición y la opinión pública, este salto político es visto como una muestra de transfuguismo. En un sector tan sensible como la educación nacional, la ciudadanía exige perfiles técnicos de alto nivel y estabilidad institucional, por lo que este nombramiento —apuntado por muchos como el resultado de pactos políticos bajo la mesa— debilita el principio de autoridad en el sector.

