La Gastrotheca amaru, una nueva especie de rana marsupial, fue presentada oficialmente en la «Tierra del Mercurio». El hallazgo se realizó dentro del Área de Conservación Regional (ACR) Bosque Nublado Amaru-Huachocolpa-Chihuana, espacio administrado por el Gobierno Regional de Huancavelica.
El investigador de la Asociación Pro Fauna Silvestre Ayacucho, Víctor Vargas, señaló que esta rana marsupial es la primera de su tipo exclusiva y endémica de esta región andina, cuyo hábitat principal son los bosques nublados de Huachocolpa.
Se trata de un pequeño anfibio conocido también como la «rana dorada» debido al vistoso tono de su lomo y vientre. La especie habita en las copas de los árboles y en la vegetación densa de los bosques montanos de la cuenca baja del río Mantaro.
«Una noche empezó a llover y oímos un canto diferente. Al buscarlo, no lo hallamos en la superficie, sino en la copa de los árboles», detalló el investigador. Vargas explicó que las exploraciones comenzaron en 2024, periodo en el que también registraron una amplia diversidad de anfibios que ameritan futuros estudios.

Tras identificar que el espécimen tenía características distintas, los investigadores realizaron comparaciones con muestras de museos, además de análisis genéticos y moleculares durante cerca de dos años. Con estos exámenes, confirmaron que se trata de una especie nueva para la ciencia.
Ubicada a 2590 metros sobre el nivel del mar, la Gastrotheca amaru destaca por su condición de marsupial: las hembras llevan los huevos dentro de una bolsa o marsupio en la espalda para proteger a sus crías hasta que completen su desarrollo. Esto la diferencia de la mayoría de los anfibios comunes, que desovan en charcas o lagunas.
Como parte del estudio, se realizaron grabaciones bioacústicas de su canto. Este consiste en una nota larga y vibrante, similar a un trino, seguida de notas cortas. Los científicos denominaron a este sonido «llamado nupcial», ya que es el recurso empleado por los machos para atraer a las hembras.
Otras características físicas de la especie son su hocico truncado y sus ojos de tono bronce. El nombre Gastrotheca amaru se asignó en homenaje a la comunidad campesina de Amaru y a los bosques nublados homónimos, que sirven como refugio vital para su supervivencia.
La investigación estuvo liderada por los biólogos Víctor J. Vargas (Asociación Pro Fauna Silvestre Ayacucho – Serfor) y Kevin Rivera (Asociación Pro Fauna Silvestre Ayacucho), junto al reconocido herpetólogo Alessandro Catenazzi (Universidad Internacional de Florida).
El trabajo contó con el apoyo de Synchronicity Earth, mediante el programa de conservación de anfibios amenazados «Ultu», el Gobierno Regional de Huancavelica, guardaparques del área protegida, el Serfor y la comunidad campesina de Amaru, cuyo rol resulta clave en la vigilancia y resguardo diario del ecosistema.

